TRANSTORNOS PSICOTICOS
Los trastornos psicóticos son trastornos mentales graves que causan ideas y percepciones anormales.
Las personas con psicosis pierden el contacto con la realidad. Dos de los síntomas principales son delirios y alucinaciones.
Los delirios son falsas creencias, tales como la idea de que alguien está en su contra o que la televisión les envía mensajes secretos.
Las alucinaciones son percepciones falsas, como escuchar, ver o sentir algo que no existe.
TIPOS DE TRANSTORNOS PSICOTICOS
Esquizofrenia: Se trata de una enfermedad mental grave, caracterizada por la presencia de delirios y alucinaciones severas. Afecta algunas funciones cerebrales, como la percepción, el pensamiento, las emociones o la conducta, alejando al paciente de la realidad.
Trastorno delirante: Este es un trastorno psicótico en el que los delirios de larga duración son el único síntoma o el dominante.
Son frecuentes distintos tipos de delirio: la manía persecutoria, el sentirse permanentemente enfermos, los delirios de grandeza, etc.
Trastorno esquizofreniforme: El trastorno esquizofreniforme es un punto intermedio entre el trastorno psicótico breve y la esquizofrenia. Sus síntomas son idénticos a los de la esquizofrenia, pero se diferencia de esta en su duración; este desorden se prolonga entre un mínimo de un mes y un máximo de seis meses.
Trastorno psicótico breve: Este desorden se caracteriza por su corto plazo, en el que las alucinaciones o delirios tienen una duración muy delimitada. Se considera breve cuando la duración del desorden va entre un día y un mes de duración. Una vez finalizado el trastorno, el paciente vuelve completamente a su funcionamiento normal.
PRINCIPALES SINTOMAS.
*Disminución significativa en el rendimiento profesional o escolar.
*Incapacidad para concentrarse o dificultad para desarrollar esfuerzo intelectual.
*Frialdad emocional o ausencia de sentimientos.
*Dificultades a la hora de distinguir entre realidad y ficción.
*Dificultad para comunicarse o expresar ideas.
*Evitación de contextos sociales y tendencia al aislamiento.
*Comportamientos o ideas inusuales, manifestados de manera intensa.
*Comportamiento desconfiado hacia otras personas.
¿CÓMO SE TRATAN?
Como hemos mencionado, una dificultad importante en el tratamiento de este tipo de desórdenes es que los pacientes no suelen reconocerse enfermos, por lo que o bien no creen necesitar ayuda, o bien abandonan rápidamente las terapias. Por este motivo, suele ser fundamental la implicación de los familiares y amigos para garantizar la adherencia al tratamiento.
En cuanto a las técnicas empleadas, frecuentemente se recurre a una combinación de psicoterapia y fármacos. Con los medicamentos se pretende controlar o eliminar la aparición de los síntomas; con la intervención psicológica, por su parte, lo que se intenta es evitar la aparición de nuevos episodios. En este sentido, la terapia cognitivo-conductual se ha demostrado particularmente eficaz, ya que dota al paciente de herramientas para comprender sus emociones, percepciones y comportamientos, reduciendo así el riesgo de aparición de nuevos delirios y alucinaciones.


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